Antes de empezar la web de nadie abrimos su ficha de Google. Es lo primero que hacemos. Casi siempre hay algo torcido, y casi siempre es lo mismo.
Conviene recordar cómo llega una cita. Alguien escribe «taller cerca» o «cambio de aceite Vélez» en el móvil, Google le enseña tres fichas sobre el mapa, y ahí se decide todo. La web no la abre. Mira si estáis abiertos, mira una foto, y decide si aquello parece un taller de verdad. Tres segundos, quizá menos.
El horario, primero
Google no sabe cuándo levantáis la reja. Muestra «Abierto» o «Cerrado» según lo que alguien escribió en el perfil un día y nadie volvió a tocar.
Ahí se pierde el primer cliente de la mañana: el perfil dice 09:00 y los lunes se abre a las 08:30, así que a las 08:40 el móvil le enseña un taller cerrado que no lo está. O al revés, un domingo en «Abierto» porque nadie tocó el desplegable, y suena un teléfono que no coge nadie.
Arreglarlo son diez minutos. Las horas reales de lunes a viernes, con la pausa de mediodía si la hay. El sábado solo si de verdad hay alguien dentro. La feria y el 15 de agosto tienen su sitio en la ficha — horario especial —, no en un post. Y «24 horas» solo si es verdad, porque Maps delata.
Las fotos y la categoría
Una ficha sin fotos parece cerrada para siempre. Una con fotos de banco de imágenes parece un anuncio, y la gente lo nota antes de saber por qué lo nota.
Lo que funciona es aburrido: la fachada con el cartel, el elevador con un coche encima, el mostrador. Hechas con el móvil, de día, sin filtro. Tres o cuatro bastan. Se renuevan cuando se pinta la nave o cambia el letrero, no cada semana. Si chapa y mecánica están en dos naves, dos fotos, porque el cliente tiene que reconocer la puerta cuando llega.
La categoría es menos visible y pesa más. Google decide en qué búsqueda aparecéis por la categoría principal, y es una sola. «Taller de reparación de automóviles» o «Taller de chapa y pintura» es lo que busca la gente. Una ficha de taller marcada como «Tienda» compite en otra búsqueda; marcada como «Desarrollador de software», en ninguna que importe. La diagnosis, el aire, las lunas: eso va en la lista de servicios, no de categoría principal.
Esto no es solo de talleres
Una clínica en Málaga, una gestoría en Lisboa, un instalador cerca de Marsella. Cualquier negocio que viva de la búsqueda «cerca de mí» falla en los mismos tres puntos, y la ficha es gratis en todos los casos. Lo que decide quién recibe la llamada no es un presupuesto de anuncios. Es que la ficha no mienta.
Nosotros no vendemos «gestión de Google Business». Ordenar la ficha es parte del trabajo previo cuando hacemos una web, porque de nada sirve una página de reservas si Maps dice que estáis cerrados. Ese trabajo son los paquetes web: Presencia (3.450 €) deja web y ficha contando lo mismo; Reservas (5.450 €, 35–45 días) añade la página de citas; Care (149 €/mes) empieza con el lanzamiento y puede cancelarse cada mes después del traspaso.
Pide presupuesto de un paquete Web & eCommerce. Una persona responde por correo en 24 horas.
Preguntas frecuentes
¿Hace falta pagar Google Ads para salir en Maps?
No. La ficha gratuita ya aparece cuando alguien busca un taller cerca. Los anuncios son otro producto, no lo vendemos, y desde luego no son el primer paso.
¿Puedo poner la dirección de casa si el taller va a domicilio?
Si no hay nave visitable, se configura como área de servicio y la vivienda no se publica. Si hay nave en un polígono, esa es la dirección de la ficha.
¿Sirven las fotos de catálogo de recambios?
Solas, no. Quien mira la ficha quiere ver la nave, un coche en el elevador, el cartel. Una foto de catálogo no dice que el taller exista.
