Abre la web que pagó la subvención. Sigue en pie. El dominio responde, el logo está limpio, las páginas cargan. Eso ya es algo, y conviene decirlo antes de seguir.
Kit Digital compró un entregable. Una web entregada antes del plazo, facturada, justificada. Para un taller, un hotel pequeño o una tienda que tenían una página de Facebook y poco más, fue un paso de verdad. El programa sigue abierto en 2026 — Red.es, Acelera pyme — y esto no va de reabrir el debate. La subvención valió. Hizo lo que se firmó.
Lo que se firmó era un entregable, no una operación. La subvención pagó que la web existiera. No pagó que la web contestara. Y esa es la diferencia que, un par de años después, se llama resaca.
Lo que el folleto hace bien
El folleto hace bien lo que se le pagó. Tienes un dominio que es tuyo, no un perfil alquilado en la casa de otro. Tienes un logo y un aspecto que le ganan a la plantilla gratis. Y — lo que se olvida rápido — se entregó a tiempo, se facturó, se justificó. Para quien partía de poco, fue un salto. No hay que fingir lo contrario para vender lo siguiente.
Lo que el folleto no hace
Lo que el folleto no hace es todo lo que pasa después de que alguien decida venir.
El teléfono del pie es un fijo; el número que de verdad se contesta es un WhatsApp que no aparece escrito en ninguna parte de la página. El horario es de verano, leído en octubre. La dirección de Maps dice la nave vieja; la web, la nueva. El formulario de «Contacto» cae en un buzón que nadie abre desde el lanzamiento. Y no hay una persona a la que le toque enviar la respuesta.
Nada de esto es un fallo del programa. Es el límite de lo que el programa podía comprar. La subvención cerraba cuando la web se entregaba. Lo que viene después — que la web siga funcionando — no estaba en el alcance, y no iba a estarlo.
La bifurcación
La bifurcación no empieza por «nos falta IA». Quédate con el dominio. Quédate con las fotos hechas con el móvil del local de verdad. Deja de tratar el folleto como si fuera la tienda. El arreglo no es cambiar cómo se ve la web. Es cambiar cómo funciona.
La siguiente versión tiene que contestar. Recoger lo que vendes — una cita, una mesa, un hueco — en tu propio dominio. Mantener el horario al día sin que tú lo subas a las once de la noche. Y cuando alguien escribe en otro idioma, dejar un borrador que una persona lee y envía, no una respuesta automática que se equivoca de fecha.
Lo que queda fuera
Aquí queda fuera, a propósito, bastante. No es rehacer la empresa. No es conectar la web con el pedido de recambios de tu proveedor. No es vender más rápido. El problema del folleto sobrante es más pequeño y más terco que todo eso, y por eso se arregla antes.
La resaca es operativa
La resaca del Kit Digital no es creativa ni estratégica. Es operativa: una web que describe el negocio en vez de hacer funcionar ninguna parte de él. La idea no es lamentar la subvención — hizo su trabajo. La idea es que la siguiente versión de la web, la pague quien la pague, tiene que contestar. Un folleto que posiciona es un buen comienzo. Una página que recoge la cita es el trabajo.
Cuando lo hacemos como paquete, tiene tres tamaños. Presencia (3.450 €) deja la ficha, la web y la puerta contando una sola historia. Reservas (5.450 €) pone la reserva en tu propio dominio, no en otra landing. Operador (7.950 €) añade un flujo de verdad — un agente que redacta la respuesta en el idioma en que llegó, y una persona que la lee y la envía. Care (149 €/mes) mantiene el horario, la carta y los arreglos al día; es parte del trabajo, no un extra que quitas para ahorrar. Lo nombramos una vez, aquí, para que se vea el tamaño de la faena.
Pregunta por un paquete de Web & eCommerce. Una persona responde por correo en 24 horas.
Preguntas frecuentes
¿Se tiró el dinero del Kit Digital?
No. La subvención pagó un dominio, una imagen y una web entregada antes del plazo — un salto real frente a una página de Facebook. Lo que no compró es una web que recoja una cita ni que mantenga el horario. Te quedas con lo que construyó y cierras el hueco.
¿Necesito una web nueva o puedo arreglar esta?
Casi siempre conservas el dominio y las fotos de verdad y cambias cómo funciona la web, no cómo se ve. El problema es que se trata un folleto como si fuera la tienda. Hacer que conteste es el trabajo.
¿La solución no es meter IA y ya está?
No. Casi todo el arreglo es poco lucido: el horario al día, una página que recoja lo que vendes, un teléfono que se coge. La IA solo ayuda en la última puerta — redactar una respuesta que una persona sigue leyendo y enviando.
